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Impacto cero: Disfruta los manglares de Nayarit y Quintana Roo sin perjuicios

Los manglares constituyen ecosistemas costeros fundamentales, pues resguardan la franja litoral frente a la erosión, funcionan como zonas de reproducción para peces y crustáceos, atrapan sedimentos y conservan cuantiosas reservas de carbono en su biomasa y en los suelos. En México, entidades como Nayarit y Quintana Roo poseen extensos cinturones de manglar con un notable valor biológico y cultural. Al recorrer estos sitios de manera responsable, es posible apreciar toda su diversidad sin causar daños ni perturbar a la fauna que allí se desarrolla.

Especies y roles esenciales

  • Especies vegetales: mangle rojo (Rhizophora mangle), mangle negro (Avicennia germinans), mangle blanco (Laguncularia racemosa) y mangle botón (Conocarpus erectus), cada uno con raíces y mecanismos de tolerancia a la sal que sostienen el suelo y la fauna asociada.
  • Fauna típica: peces juveniles (lenguado, mojarra, jurel), crustáceos (camarón, jaiba), moluscos, aves (garzas, ibis, fragatas, charranes), reptiles (cocodrilo de río) y mamíferos marinos en áreas costeras (manatí en zonas protegidas de Quintana Roo).
  • Servicios ecosistémicos: reserva de carbono en sedimentos y biomasa (en algunos manglares tropicales los reservorios pueden superar las centenas de toneladas por hectárea), amortiguamiento de oleaje en tormentas, filtración de contaminantes y soporte de pesca local.

Áreas destacadas para visitar: muestras representativas en cada estado

  • Nayarit: Marismas Nacionales junto con la zona de San Blas / La Tovara conforman extensos corredores de manglar donde se realizan paseos en lancha y se practica la observación de aves; diversas iniciativas comunitarias combinan actividades turísticas con labores de conservación.
  • Quintana Roo: La Reserva de la Biosfera Sian Ka’an, los manglares de Puerto Morelos, la laguna de Bacalar y atolones como Banco Chinchorro integran espacios resguardados que cuentan con normativas particulares para recibir visitantes.

Principios básicos para visitar sin afectar fauna y raíces

  • Respetar senderos, pasarelas y canales designados: se debe permanecer siempre en las rutas autorizadas; el suelo blando y las raíces aéreas se compactan con facilidad y la vegetación acaba afectándose.
  • No pisar ni apoyar el pie sobre raíces y propágulos: los propágulos y las raíces mantienen la estabilidad del manglar; al dañarse, disminuye su capacidad de regeneración.
  • Usar embarcaciones apropiadas: conviene optar por embarcaciones de poco calado o recorrer en kayak/paddle las zonas sensibles; es mejor evitar motores fuera de borda en canales estrechos o bordeados por raíces.
  • No anclar sobre raíces: se recomienda utilizar boyas de fondeo cuando estén disponibles; el ancla quiebra raíces y deteriora el hábitat de invertebrados.
  • Mantener distancia de la fauna: no se debe aproximar a nidos, crías ni ejemplares estresados; es preferible observar desde lejos con binoculares y guardar silencio.
  • No alimentar a los animales: modificar su dieta o conducta puede generar dependencia o responder con agresividad.
  • Sin basura ni quema: toda la basura debe retirarse del manglar; asimismo, se deben evitar fogatas o quemas en la vegetación ribereña.
  • Usar productos biodegradables: los protectores solares y repelentes biodegradables ayudan a minimizar la contaminación química del agua y los sedimentos.

Normas de navegación y conducta a bordo

  • Disminuir la marcha al aproximarse a áreas con raíces y canales, ya que las estelas pueden desgastar las riberas y mover sedimentos.
  • Evitar giros o cambios repentinos junto a las orillas, pues las hélices descuidadas pueden perjudicar raíces sumergidas y fauna local.
  • Facilitar el desplazamiento de la vida acuática, sin obstruir los canales de marea ni modificar el flujo natural del agua.
  • Cuando se utilice kayak o tabla, remar con precaución y evitar quedar varado en fondos blandos, accediendo y saliendo únicamente desde zonas habilitadas.

Acciones antes del viaje: permisos, guías y preparación

  • Informarse sobre restricciones: algunas áreas son reservas protegidas y requieren permisos o tarifas administradas por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) u organismos locales.
  • Contratar guías certificados y guías comunitarios: su conocimiento local reduce impacto y fomenta la economía local; pida información sobre prácticas de conservación y protocolos de visita.
  • Planificar horarios compatibles con la biología local: evitar visitas en temporadas de anidación o en horas de alta actividad de fauna sensible; consulte al guía.
  • Llevar equipo adecuado: calzado sin tacos o afilados, ropa ligera que proteja del sol, recipientes para agua reutilizables y bolsa para residuos.

Acciones sugeridas y su efecto correspondiente

  • Observación de aves y fotografía responsable: alto valor educativo y de bajo impacto si se mantiene distancia y se evita el ruido.
  • Kayak y remos: actividades de bajo impacto si se realizan por canales señalizados y sin encallar.
  • Educación ambiental y participación en monitoreos: actividades de voluntariado para siembra y monitoreo de propágulos benefician la conservación cuando están dirigidas por expertos.
  • Paseos en lancha: aceptables en rutas autorizadas; exigir motores bien regulados, evitar estelas y respetar límites de velocidad.

Ejemplos y situaciones de gestión responsable

  • Marismas Nacionales (Nayarit): las iniciativas de ecoturismo comunitario integran paseos interpretativos liderados por pescadores locales junto con acciones de conservación de tortuga marina y labores de restauración de manglares mediante la siembra de propágulos.
  • Sian Ka’an (Quintana Roo): esta reserva de la biosfera dispone de áreas con acceso regulado, circuitos supervisados y esfuerzos de seguimiento de manatíes y aves, además de restringir el tránsito de lanchas motorizadas en zonas frágiles.
  • Programas de restauración: en distintas zonas del litoral se implementan métodos de reforestación con especies nativas, creación de viveros administrados por la comunidad y evaluaciones periódicas basadas en tasas de supervivencia y el incremento de la diversidad biológica.
Por Raquel Medina

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